lunes, 16 de marzo de 2015

SU HIJO Y EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA

El entrenamiento de fuerza puede ayudar a niños y a adolescentes a desarrollar músculos, articulaciones y huesos saludables. Con un programa bien diseñado y adecuadamente supervisado, pueden mejorar en resistencia, nivel general de preparación física y rendimiento deportivo. El entrenamiento de fuerza puede incluso ayudar a prevenir posibles lesiones futuras, y acelerar su proceso de recuperación en caso de ocurrir.
Sobre el entrenamiento de fuerza
El entrenamiento de fuerza consiste en el uso de pesas libres (como las mancuernas), máquinas de pesas, bandas elásticas resistentes (de caucho o de goma) o el peso corporal para desarrollar la musculatura. Ante la resistencia, los músculos se deben forzar para moverse. Como los músculos trabajan más, se fortalecen y aumenta su eficiencia (rinden más).
El entrenamiento de fuerza también puede reforzar los ligamentos y los tendones que sujetan (o unen entre sí) músculos y huesos y mejorar la densidad ósea, es decir, la cantidad de calcio y de minerales que contienen los huesos. Y los beneficios de este tipo de entrenamiento pueden superar los de la salud estrictamente física, ya que los atletas se pueden sentir mejor consigo mismos conforme van ganando fuerza.
El objetivo del entrenamiento de fuerza no es aumentar la masa muscular. No debe confundirse con el culturismo o el fisicoculturismo, que no son recomendables para niños ni adolescentes. En estos deportes, se entrena con pesas muy pesadas y se participa en competiciones de exhibición y de levantamiento de pesas. Los niños y los adolescentes que practican estos deportes corren el riesgo de lesionarse unos huesos, músculos y articulaciones que todavía están en proceso de crecimiento.
Recomendaciones por grupos de edad
Por lo general, si su hijo está preparado para participar deportes o actividades organizadas, como el béisbol, el fútbol o la gimnasia artística, suele ser seguro que inicie entrenamiento de fuerza.
Un programa de entrenamiento de fuerza para niños no debe ser una mera versión a escala reducida de un régimen de entrenamiento con pesas para adultos. El programa de su hijo lo debería diseñar un entrenador que tenga experiencia trabajando con niños; el entrenador también le debería enseñar las técnicas adecuadas, las medidas de seguridad que debe adoptar y cómo debe utilizar el equipo correctamente.
Por norma general, los niños de solo 7 u 8 años pueden hacer actividades de entrenamiento de fuerza (como flexiones de pecho y sentadillas), siempre que demuestren cierto interés por los ejercicios, los puedan realizar de una forma segura y sigan las instrucciones que se les den. Estos ejercicios pueden ayudar a los niños a desarrollar el sentido del equilibrio, el control y la conciencia de su propio cuerpo.
Los movimientos específicos se deben aprender sin usar ningún tipo de resistencia. En cuanto se domine la técnica, se podrá ir añadiendo resistencia a pequeña escala (peso corporal, bandas elásticas, mancuernas...). Por lo general, a medida que los niños crezcan y vayan ganando fuerza, podrán ir incrementando de forma progresiva la cantidad resistencia utilizada. Un profesional bien preparado puede ayudar a su hijo a determinar los pesos más adecuados.

Seguridad

Como con cualquier deporte, lo más inteligente es concertar una visita con el pediatra antes de iniciar un programa de entrenamiento de fuerza. Si el pediatra da el visto bueno a su hijo, usted se deberá asegurar de que su hijo recibe una supervisión adecuada, utiliza un equipo seguro y sigue una rutina apropiada para su edad.
Los esguinces y las distensiones musculares son las lesiones más habituales y la zona lumbar es la que se lesiona con mayor frecuencia. Pero estas lesiones se suelen producir cuando el niño no utiliza una técnica correcta de levantamiento de pesas o cuando intenta levantar demasiado peso.
Si su hijo utiliza técnicas correctas y levanta una cantidad adecuada de peso, el entrenamiento de fuerza no debería tener ningún efecto sobre sus placas epifisarias (o cartílagos de crecimiento): las capas de cartílago cercanas al extremo del hueso, donde tiene lugar la mayor parte del crecimiento óseo.
El entrenamiento de fuerza no debe implicar el uso de esteroides anabolizantes. Algunos atletas jóvenes y profesionales han abusado de estas sustancias para desarrollar la musculatura y mejorar tanto su rendimiento atlético como su aspecto físico. Pero estas sustancias, algunas de las cuales son de venta ilegal, exponen a sus usuarios a graves riesgos, tanto para su salud física como psicológica.
En la próxima entrega continuaremos con este interesante tema.
Hasta pronto!!


Fuente: http://kidshealth.org/parent