lunes, 14 de octubre de 2013

EL PELIGRO DE LA ACIDIFICACION CORPORAL


Equilibrio ácido-base y valor pH



El nivel de ácidos y bases es una variable que siempre está pre­sente en el organismo humano y es de vital importancia que exista una proporción equilibrada entre ellos. Dicho nivel se define mediante el valor pH, que mide el grado de acidez o alcalinidad de cualquier sus­tancia.
Los valores pH en el organismo varían según el órgano que ana­licemos. En el estómago predomina el medio ácido mientras que en la saliva también se registran valores básicos. La sangre es el único componente del organismo en donde el pH presen­ta siempre un valor constante de 7.4 (ligeramente básico). El análisis del grado de acidez en la sangre y la orina pro­porciona información crucial para la elaboración de los diag­nósticos en la medicina clínica.
¿Por qué se produce la acidificación?
El tipo de alimentación y los hábitos de vida tanto en el traba­jo como fuera de él, suelen ser las principales causas de un organismo ácido.  Entre las principales causas que dan lugar a alteraciones transitorias de nuestro equilibrio ácido-base:
  • una alimentación incorrecta o predominantemente ácida (mucha carne)
  • consumo inadecuado de alcohol
  • la nicotina y la cafeína
  • escasa ingesta de líquidos
  • el estrés, sobrecargas físicas y mentales
  • dietas desequilibradas
  • diversos contaminantes medioambientales
  • falta de actividad física
·  transformación y neutralización insuficiente de los ácidos debido a una carencia de vitaminas y olígoelementos
El mantenimiento de unos niveles de ácido normales es esencial para la totalidad del organismo humano. Por ejemplo, la sangre sólo puede transportar lo que se requiere de oxígeno y nutrientes si el índice de ácido está dentro del ámbito considerado normal. Hasta el corazón deja de funcio­nar correctamente cuando el miocardio se acidifica.
El organismo ha desarrollado un ingenioso sistema para man­tener sus índices de ácido dentro de niveles saludables. Los ácidos resultantes del proceso metabólico pueden salir fue­ra del organismo a través de los ríñones, el intestino, la piel y los pulmones, o bien el propio organismo se encarga de supri­mir los efectos perjudiciales de dichos ácidos "compensándo­los" con las denominadas bases alcalinas, es decir, neutralizándolos.
Síntomas de acidificación
            Los efectos de las alteraciones internas del metabolismo no se manifiestan espectacularmente, sino que van ganando terreno poco a poco. Por eso lo único que podemos hacer para detec­tarlas es prestar atención a las señales de aviso que emite nuestro organismo. En el caso de la acidificación corporal, sue­len ir apareciendo progresivamente una serie de molestias características. Entre las manifestaciones típicas tenemos, por ejemplo:
  • falta de energía crónica
  • agotamiento al menor esfuerzo y tendencia a sentir frío
  • escasa capacidad de recuperación
  • dificultades para concentrarse
  • irritabilidad, cansancio
  • uñas blandas, quebradizas, hendidas, estriadas o con manchas
  • molestias articulares
  • excesiva sensibilidad al dolor
  • propensión a las infecciones
  • propensión a las alergias

Alimentación acidificante
Muchos de los ácidos que se generan en nuestro organismo son fruto de una alimentación incorrecta. En cualquier caso, no es necesario insistir mucho en la idea que una alimentación adecuada es la base de un estilo de vida saludable, no sólo en lo que al grado de acidificación se refiere, sino en otros muchos aspectos. Somos lo que comemos.
Un ejemplo muy conocido: como resultado de la digestión y la transformación de las proteínas de la carne se producen forzosamente ácidos, de los cuales probablemente el ácido úrico sea uno de los más conocidos. El exceso de ácido úrico se convierte en cristales de urato sódico, que por su pro­pio peso precipitan y se depositan en las articulaciones y en otros tejidos, provocando la gota y otras enfermedades articu­lares dlscapacitantes y muy dolorosas.
Alimentación equilibrada rica en sustancias minerales
De todos es sabido que una alimentación equilibrada, muy variada, abundante en ali­mentos frescos y de origen vegetal, rica en vitaminas y minerales, y moderada en su contenido de grasa e hidratos de carbono, es una magnifica base para mantener nuestro cuerpo en buen esta­do de salud.
En cualquier caso, cuando se produce la acidificación corporal debemos prestar especial atención a la alimentación y sobre todo a su contenido en sustancias minerales que, además de contribuir a contrarrestar la acidez corporal, son muy importantes dentro de cualquier plan de alimentación razonable y saludable, tanto para el desarrollo fisiológico de numerosos procesos metabólicos como para la profilaxis de gran cantidad de enfermedades.
Hoy en día la sofisticación y el refinamiento de numerosas mate­rias primas usadas en la industria alimentaria han dado como resultado que cada vez resulte más difícil aportar al organismo sustancias de importancia vital como el zinc, el calcio, el magne­sio o el manganeso. Estos elementos minerales son sustancias inorgánicas que deben ser suministradas regularmente a través de la alimentación a fin de preservar al organismo de la apari­ción de síntomas carenciales, siendo la acidificación de los teji­dos.
¿Cómo reacciona el organismo ante la acidificación?
Normalmente, el organismo trata de neutralizar el exceso de acidez corporal recurriendo a nutrientes alcalinos y a elemen­tos minerales aportados por el propio cuerpo, incluso en los casos de acldosis respiratoria, que es la que se produce por la retención respiratoria del CO2.
Si estos nutrientes minerales no están presentes en la alimen­tación o no se absorben en cantidades suficientes a través del intestino, el organismo recurre a sus propios depósitos, que poco a poco se van quedando vacíos. Esta pérdida de sustan­cias alcalinas necesarias para el correcto equilibrio ácido-base deja al cuerpo "literalmente desnutrido".
Una vez consumidas estas reservas de nutrientes minerales ya no es posible neutralizar los ácidos. Entonces se forman sales difícilmente solubles que se acumulan preferentemente en los tejidos adiposo y conjuntivo. La elevada sobrecarga acida sos­tenida durante largo tiempo recibe el nombre de acidificación crónica.



En la próxima entrega colocaremos una lista de alimentos clasificados según su acidez o alcalinidad. Hasta luego!