jueves, 28 de agosto de 2014

Su Nivel de Inteligencia (IQ) No es Algo Fijo!

El concepto de medir la inteligencia fue inicialmente diseñado con mucho acierto, por psicólogos franceses a principios del siglo XX, con el objetivo  de comprender y explicar las diferencias observadas entre los niños para aprender bien y con rapidez. Y hoy día es común usar el coeficiente de inteligencia (popularmente conocido como IQ)  para explicar diferencias en el aprendizaje, asumiendo tácitamente que ese índice es invariable e inherente al nivel de inteligencia que resultó de la medida en una prueba anterior.
            La inteligencia se puede definir como la habilidad para aprender rápido y adaptarse a nuevas situaciones. Las pruebas de inteligencia miden nuestro vocabulario, nuestra habilidad para resolver problemas, razonamiento lógico y otras cosas similares.
            La gente se interesa en el valor del IQ porque cree que este es una puntuación que tenemos fija de por vida. Si se viera como la evaluación momentánea de ciertas habilidades particulares en cada quien, quizá serían muy pocas las personas interesadas en saberlo.
Nos hacemos mas inteligente?
         Los tests de IQ normalizados usados por psicólogos clínicos cuando deben hacer diagnósticos, la “escala Weschler” por ejemplo, están diseñados de forma que no es fácil prepararse anticipadamente. Sus contenidos se mantienen sorprendentemente en secreto y se les cambia periódicamente. La puntuación que obtenga un participante tiene un valor relativo, de acuerdo al desempeño de su grupo formado por personas de la misma edad.
            Podemos educarnos mejor cada vez y desarrollar mas habilidades en los tipos de tareas que son evaluadas en las pruebas de IQ, pero nuestro índice permanecerá mas o menos igual. La explicación es que el sistema de puntuación toma en cuenta las mejoras estimadas a lo largo del tiempo, las suma y luego las descuenta. Este es el sistema de “puntuación estandardizada” – no revela su puntuación absoluta sino que ubica su posición en relación a sus pares que también han estado supuestamente mejorando a la misma rata.
       Esta estabilidad aparente en los valores de IQ presentan a la inteligencia como algo relativamente constante, cuando en verdad nos estamos haciendo mas inteligentes a lo largo de nuestras vidas. El test y el sistema de evaluación del IQ se ajustan constantemente para que el valor promedio del IQ sea 100, independientemente de cualquier notorio incremento de habilidades intelectuales. Esto es a nivel mundial.

Política de Medición del IQ

            Los psicólogos entienden que las puntuaciones de inteligencia  están afectadas por la influencia cultural y el ambiente social, pero hay quienes insisten que esos aspectos por si solos no pueden elevar el IQ bruscamente. Alegan que nuestra inteligencia específica es fija, y que no se modifica por educación, “entrenamiento cerebral”, dietas u otras intervenciones. En otras palabras, ellos dicen que todos estamos biológicamente limitados en nuestros niveles de inteligencia.
            El concepto que el IQ es fijo  de por vida se fundamenta en una política cuestionable en lo que su medición se refiere. La consecuencia mas seria es que el resultado de los tests solo servirá para achacar a los estudiantes las dificultades educacionales, en lugar de cuestionar las metodologías de enseñanzas aplicadas.
            Pero el trabajo de los psicólogos no es descubrir elaboradas justificaciones para explicar el mal desempeño de los estudiantes. Se trata mas bien de hallar, o diseñar, mejores métodos de enseñanza. Como respuesta al concepto de valor de IQ fijo de por vida Robert Sternberg, uno de los líderes en la investigación sobre la inteligencia, calificó a esa política de ver siempre fijo al IQ como la “psicología negativa”, en un artículo publicado en el año 2008

No todo está perdido

            Aquellos que siguen apegados al concepto que el IQ es fijo, se han “acondicionado” para ignorar trabajos en la especialidad de análisis aplicados al comportamiento, que han sido publicados durante décadas.  En este campo se ha informado de valiosas ganancias en nivel de inteligencia en niños con autismo que han sido expuestos a intervenciones intensivas conductuales luego de haberles detectado su dificultades de aprendizaje.
            Estudios recientes hechos por John Jonides y varios colegas en University of Michigan han informado de mejoras al medir la inteligencia en personas que practicaron métodos de entrenamiento cerebral llamado “n-back task”, una especie de test de memoria computerizado.
            Bryan Roche, autor del artículo que usted lee en estos momentos, comenta de un estudio piloto que él condujo con otros colegas en el que lograron elevar sustancialmente el IQ de niños al entrenarles durante varios meses en tareas relacionadas con habilidades linguísticas. Estos resultados señalaron una vez mas la seria contradicción existente con aquellos que ven al IQ como algo fijo de por vida.
            Agrega el autor que: “se debe revisar los conceptos relacionados con la naturaleza de la inteligencia. Por supuesto, hay límites en el desarrollo de nuestras habilidades intelectuales. Pero por lo pronto, lo socialmente responsable es no pensar en seguir atados a esos límites, sino mas bien ayudar a que cada niño pueda mejorar en su nivel, y si es posible, excederse en resultados”.

Hasta pronto!!

Fuente: Bryan Roche, National University of Ireland Maynooth. Discover Magazine