miércoles, 12 de febrero de 2014

Como convertirse en un no fumador. Parte I


Conversando recientemente con una persona amiga, que está enfrentando las dificultades que normalmente se presentan cuando alguien decide abandonar y vencer su adicción al tabaco, hemos optado por publicar recomendaciones de expertos en estos casos, con el ánimo de contribuir con esta persona (a quien apreciamos mucho) y con todos aquellos fumadores que tengan la oportunidad de leer este blog.  Lo que sigue fue tomado del portal www.sanitas.es, donde publican excelentes artículos sobre salud.  Como el trabajo es extenso para este formato,  lo dividiremos en dos partes para ser publicadas hoy y mañana
Un no-fumador es alguien que no se arrepiente de dejar el tabaco y no ve razón alguna para volver a fumar. Alguien que sabe que puede disfrutar la vida y manejar cualquier problema igual o mejor que cuando fumaba.
Has alcanzado un punto en el que ya sabes que puedes vivir sin tabaco, pero todavía tienes la sensación de haber perdido algo en tu vida o que si las circunstancias cambian, podrías recaer. Combatir estas falsas creencias es el último desafío en tu camino a la liberación del tabaco.
En los siguientes textos, te aconsejamos sobre cómo afrontar algunos de los problemas más corrientes que se experimentan al dejar de fumar.
No saber qué hacer con las manos
Esto es algo normal porque, después de todo, tener un cigarrillo en la mano era casi como una extensión de ti mismo. La solución es bastante sencilla: encuentra algo que hacer con ellas. Por ejemplo, garabatear con un bolígrafo o estrujar una pelotita antiestrés. De este modo descubrirás que el problema se resolverá solo en poco tiempo.
Perderse cosas importantes
Es el momento de pensar si de verdad te estás perdiendo algo por no fumar y si de verdad necesitas reemplazarlo o, por el contrario, puedes encontrarlo de otras maneras. ¿Crees que al dejar de fumar has tenido que renunciar a alguna actividad de tu interés o que te estás perdiendo algo importante? Si tu respuesta es afirmativa o dudas en ella, lo siguiente que has de preguntarte es "¿podría seguir haciéndolo a pesar de que ya no fumo?" Si tu respuesta no es negativa, ve e inténtalo.
Dejar de fumar no te impide hacer nada, si bien hay algunas cosas (como relacionarte con tus amigos fumadores) a las que puedes tardar en acostumbrarte. Por ejemplo, no hay razón por la que no puedas acompañar a tus amigos fumadores cuando salgan a fumar o en cualquier ocasión. Si de todos modos piensas que no puedes encontrar cómo sustituir el tabaco, presta atención a las "tretas" que te sugerimos más adelante. Hay una solución para cada problema, te toca a ti mismo examinar las alternativas y hallar la que mejor te vaya.
Recuerda que no necesitas abandonar las actividades que valoras, pero necesitarás actuar de forma diferente en algunas circunstancias para protegerte de la tentación de fumar.
Es sabido cómo de duro puede ser cambiar de hábitos y rutinas, pero ten presente cuántas veces un pequeño cambio puede suponer una gran diferencia.
Cuando te enfrentes a situaciones de "alto riesgo", métete en ellas con un plan claro y actitud positiva, encáralas y no te disculpes por tu nueva vida. ¡Mantente firme y descubrirás que los beneficios a largo plazo compensarán con creces los inconvenientes a corto!
Perder capacidad de concentración y rendimiento en el trabajo
Con el tiempo, habías organizado gran parte de tu vida en torno al tabaco, tanto en lo que se refiere a las acciones que implica como a la introducción de nicotina en tu sangre. Aprender a concentrarte sin tabaco puede llevar algún tiempo y requerir la creación activa de nuevos modos de organizar tu vida.
Si tienes problemas para concentrarte asegúrate de tomarte descansos regulares. Empieza por encontrar cosas distintas que hacer en los descansos que antes usabas para fumar (por ejemplo: caminar, beber agua, hacer ejercicios de respiración o charlar con alguien). Si aún así tienes problemas, prueba a hacer pausas más cortas y frecuentes.
También es importante planificar tus actividades. Divide tus tareas y márcate objetivos a corto plazo y más pequeños de lo usual. Si en algún momento todavía tienes que luchar, cambia un rato a alguna tarea que no requiera una gran dedicación. Quizá te apetezca despejarte y aumentar tu energía dando un paseo corto y ligero, o simplemente saliendo fuera y respirando hondo.
Cuanto más tiempo estés sin fumar, más enérgico te sentirás. Así que procura no malgastar esa energía haciendo horas extra, dedícate algo de tiempo a ti mismo: intentar abarcar demasiadas tareas es lo peor que puedes hacer por tu concentración.
Echar de menos el tabaco
Mucha gente lo echa de menos. De hecho, hay quien compara dejar de fumar a perder un viejo amigo o quien siente que una parte de si mismo se ha ido con él. Quede claro que sentirse así es bastante normal. Después de todo, piensa que has estado fumando un tiempo considerable y por ello es comprensible que inconscientemente llegaras a considerar los cigarros como una extensión tuya.
Es perfectamente normal sentir esta pérdida durante algún tiempo. Sea como fuere, cuanto más te convenzas de que ese supuesto viejo amigo es en realidad un enemigo despiadado, más convencido estarás de los enormes beneficios de dejarlo y menos lamentarás su pérdida.
A medida que avances en el proceso de deshabituación, tú mismo te darás cuenta de ello y te enorgullecerás de haber sido suficientemente fuerte para poner tu salud en primer lugar y no hacer caso de la incitante y traicionera voz de tu adicción.
De momento, sigue desarrollando alternativas a tus rutinas como fumador y respondiendo rápida y contundentemente a cualquier cosa que despierte en ti el deseo de fumar. Este es un combate entre tú y tu adicción… ¡y vas a ganarlo!.
En la siguiente publicación seguiremos con este tema. Hasta pronto!!