jueves, 29 de enero de 2015

Nueva Clase de Antibióticos Recién Descubierta

En la pelea contra las infecciones bacterianas, los humanos estamos perdiendo la batalla, aunque lentamente. La causa está en que los patógenos comunes están desarrollando resistencia a los antibióticos que hoy día usamos para exterminarlos. Con esta tendencia se estima que para 2050, que a nivel mundial las infecciones con resistencia a los medicamentos matarán a más gente que el cáncer.
        De todas formas, aún falta mucho para caer vencidos. Recientemente se ha descubierto un antibiótico de nueva clase potencialmente poderoso, con una triple ventaja: destruye a diversos tipos de bacterias resistentes a los antibióticos actuales, se puede usar con animales mamíferos y las células enemigas no pueden desarrollar fácilmente resistencia contra él. Y lo curioso, los microbios que lo producen fueron descubiertos en el suelo del patio de la casa de uno de los autores del estudio.
Cavando en la tierra
          A lo largo de los muchísimos millones de años de evolución, los microbios se han desarrollado para producir diversos antibióticos para combatir a los bichos que les acompañan. Así en pasados años, el estudio de las sustancias químicas excretadas por microbios ha sido en un proceso muy útil para descubrir nuevos antibióticos. Lo asombroso es que los microbiólogos trabajan sólo con el 1% aproximadamente de las especies microbianas que hay en la naturaleza. El 99% restante no ha podido ser reproducidos en laboratorios. Esta es una de las razones por las que los investigadores no han descubierto nuevas clases de antibióticos en casi 30 años.
            En este último trabajo se ha aplicado una solución novedosa. Se recolectó muestras de tierra del suelo y se usó un aparato llamado iChip para aislar cepas individuales de bacterias.  Luego, en lugar de intentar de cultivarlas en el laboratorio, los investigadores las regresaron al suelo para su reproducción. Se seleccionó más de 10,000 cepas para estudiar cómo se enfrentan  al Staphylococcus aureus. La “ganadora” resultó una bacteria llamada Eleftheria terrae, que usa teixobactina como arma secreta.
Triple Amenaza Molecular
         Teixobactina lanza su ataque contra las paredes de las células de la bacteria a exterminar. Es el mismo proceso de exterminación empleado por otro antibiótico llamado vancomicina que fue descubierto en 1953. La resistencia a la vancomicina surgió a los 40 años después de ser descubierta. En el caso de la teixobactina, la forma tan particular de cómo ataca las paredes de las células enemigas, hace pensar a los investigadores que es poco probable que las bacterias puedan desarrollar resistencia a este antibiótico en los siguientes 40 años, a lo mejor nunca.
           Otro aspecto importante fue la verificación de la teixobactina como medicina apta para el consumo animal. Para ello, los investigadores causaron en ratones fuertes infecciones, casi mortales, con una variante de Staphylococcus aureus resistente a meticilina. Una hora después de haber sido infectados, se les inyectó una dosis de teixobactina. Todos los ratones, sin excepción, sobrevivieron. Estos resultados fueron publicados en la revista Nature en este mes de enero.
Una Dosis de Esperanza
          El descubrimiento de nuevos antibióticos estaba prácticamente estancado en las últimas décadas, por lo que la aparición de la teixobactina ha sido una grata noticia en este último año. Sin embargo, aún no hay seguridad cual será su futuro rendimiento hasta que no sea sometido a rigurosas pruebas clínicas.
            Lo sobresaliente es el nuevo método de obtención y estudio en el suelo de bacterias que no son cultivables en laboratorios. Esto es un nuevo giro que puede reanimar la búsqueda de nuevos antibióticos. De hecho, los investigadores creen que hay muchos candidatos antimicrobianos por descubrir en el barro.
           En fin, los científicos solo tendrán que ensuciarse las manos para dar un giro de 180° en la guerra contra nuestros enemigos microbianos.
           
            Hasta  pronto!!


Fuente: Discovery magazine