martes, 26 de abril de 2016

¿Qué es el Sindrome de Alienación Parental?


    En ocasiones, los padres que se divorcian realizan comentarios denigrantes y negativos sobre el otro progenitor. Es habitual que esto ocurra alguna vez en todo divorcio, cuando el dolor y la frustración empujan más que la razón. Pero si sucede de modo continuo, nos encontramos con un intento de educar al hijo en el odio hacia el otro progenitor. A esto lo llamamos Síndrome de Alienación Parental.
     Alienar quiere decir coaccionar psicológicamente a otro con poder, explica María Isabel Aguilera, doctora en psicología clínica y de la personalidad por la Universidad del País Vasco.
     El SAP es un grave trastorno de conducta que afecta a los niños de hogares con conflictos importantes de pareja, al transformarse en víctimas de una perversa manipulación psicológica y emocional por parte de uno de sus padres, en contra de su otro progenitor, con el propósito de socavar la relación afectiva de éste con el niño. Los menores, la mayoría de las veces desde muy pequeños, son prácticamente enseñados y entrenados por uno de sus padres a odiar y temer al otro padre, aprovechándose para ello de la estructura mental aún inmadura del niño, cuando aún no es capaz de discernir entre la realidad y las cosas imaginadas o colocadas maliciosamente en su imaginación. 
     Le lavan el cerebro al niño, lo manipulan  a su conveniencia,  hasta llevarlo a un conflicto de dualidad  entre la  lealtad  hacia uno y  la complicidad  hacia el  otro"
     Desde el inicio, el progenitor alienador lleva a cabo la educación en el odio haciendo comentarios malintencionados sobre el otro, denigrándole e injuriándole, hasta que el menor los interioriza y expresa, por sí sólo, su rechazo a tener contacto con él.
     Junto a los comentarios, el progenitor alienador comienza a interferir en los contactos del hijo con el otro progenitor, no haciéndole llegar los regalos que le manda, interfiriendo en las llamadas telefónicas, entorpeciendo el tiempo de convivencia de ambos o alentando a que sea desobediente, desautorizándole en decisiones importantes en la vida del hijo.
A través de esta acción claramente delictiva de uno de los progenitores, se logra que el niño alienado acuse a su otro progenitor de los hechos más aberrantes, según sea la gravedad de la perversión del padre alienador. En muchas ocasiones, el objetivo principal es quitarle al progenitor víctima sus derechos paternales o maternales, según sea el caso. Se trata de arrebatarle al hijo, impedir que lo vea, que se le acerque, que pueda compartir la guarda y custodia y, al final, que pierda incluso el ejercicio de la patria potestad
     Habitualmente suelen usar a los profesionales, docentes y sanitarios, para avalar sus interferencias, así como implican a la familia extensa (abuelos, tíos, primos)  para que se sumen a la campaña de desprestigio del padre o madre ausente delante del niño.
     El síndrome lo causa generalmente el progenitor que tiene la guarda y custodia del niño y que pasa con él la mayor parte del tiempo. Esto hace que más frecuentemente sean las madres las que se transforman en alienadoras de sus propios hijos. Sin embargo, en países donde la custodia se comparte entre ambos padres o en los casos en que el menor tiene edad para que la custodia no sea obligatoriamente materna, la frecuencia de progenitores alienadores es similar entre padres y madres.      El reconocimiento del síndrome significa la realización de exámenes especializados tanto al niño como a sus progenitores, pues todos se encuentran afectados. Obsérvese que existe un niño alienado, inocente pero activo en su conducta contra uno de sus padres; un progenitor victimario alienante,, verdadero responsable de la tragedia, y un progenitor víctima, separado de su hijo y sobre quien recaen inicuas acusaciones.
     La recomendación fundamental para el progenitor rechazado es evitar que se rompa el vínculo. Por muy  breve que sea el tiempo que pasa con su hijo siempre es mejor que no compartir nada. Mientras mantenga el vínculo hay una puerta abierta al diálogo.
     Es recomendable que busque ayuda profesional que le asesore en el abordaje de su problema. De mantenerse las dificultades tendrá que denunciar la presencia de aquellas conductas y estrategias que intenten interferir en la relación con sus hijos.
     Es de recordar que el vínculo que el menor establece con el progenitor alienador se basa en el miedo y en la asunción de unas creencias que no le son propias. Si su hijo le recrimina cosas injustas o incluso falsas, si le insulta o rechaza, recuerde que no es libre en sus decisiones. Aquel que ha manipulado sus deseos y acciones está hablando por su boca.

¡¡Hasta pronto!!


               Luis Fuenmayor Toro en http://www.aporrea.org/