lunes, 15 de julio de 2013

Olvidar las cosas ¿A quien no le pasa?

 Olvidar las cosas es algo muy común. Nos causa malos ratos, situaciones embarazosas y en muchas ocasiones serias preocupaciones. Por estas razones, la memoria ha sido y continúa siendo motivo de estudios científicos y psicológicos para entender su mecanismo y encontrar vías para fortalecerla. Bastante se ha avanzado en entender su proceso. De hecho, hay recomendaciones de como ejercitarla y  tratarla. Les damos algunas indicaciones encontradas en la literatura. Y mencionamos un descubrimiento que podría conducir a tratamientos eficaces contra el Mal de Alzheimer.
Desde hace décadas se ha determinado que tenemos dos tipos de memoria, una de corto plazo que se encarga de almacenar hechos recientes;  y otra de largo plazo que se encarga de guardar todos los recuerdos vividos a lo largo de nuestra existencia.
Estos dos tipos de memoria tienen también diferentes niveles de precisión: la memoria de corto plazo provee recuerdos con una gran cantidad de detalles, en cambio la memoria de largo plazo los presenta mucho más difusos. Podemos almacenar grandes cantidades de información en nuestra memoria de largo plazo, pero los detalles de esta memoria no son siempre del todo acertados y están limitados a solo decirnos “que es lo que vimos” o “que fue lo que sucedió”.
Pero experimentos recientes indican que la memoria a largo plazo no es tan difusa. Si no es tan difusa como se creía , ¿por qué seguimos olvidando cosas?
“La memoria se afecta mucho por problemas anímicos”, señala el neurólogo Facundo Manes, director del Instituto de Neurología Cognitiva. “El olvido es fisiológicamente necesario, como dormir”, pero se explaya en casos cotidianos en los que algunas personas tienen como lagunas temporarias. Según explica no hay lesiones neuronales que expliquen estos olvidos. Más bien, agrega, este tipo de memoria, se afecta por la falta de atención. Allí, el estrés y la ansiedad tienen un rol preponderante.
"El estrés es una respuesta fisiológica normal, pero cuando es crónico y todos los días tenemos más de lo necesario hay una descompensación y se afecta la memoria", dice. Esta está constituida por tres etapas: atención, consolidación y evocación. Manes enfatiza: "La memoria se afecta mucho por problemas anímicos; sobre todo, se perjudica lo atencional, la etapa de la adquisición de la información y, después, por eso cuesta recordar".
Así, uno de los caminos para reducir episodios de lagunas mentales es tratar el estrés y la ansiedad. Hay personas con diálogos internos, muy metidos en sus cosas, que viven ansiosos y estresados con lo suyo y entonces están desatentos a lo que ocurre en el exterior. Esta situación de desatención es lo que después les dificulta recordar algunas cosas que ocurrieron a su alrededor.
Pero también ocurren olvidos por otras causas. A veces no podemos recuperar los datos en el momento adecuado, o recordamos unos hechos y otros no. Puede ser por:
-         Desvanecimiento de la información por falta de uso del material aprendido.
-         Muchas veces olvidamos información que no nos interesa, como pueden ser experiencias negativas, acontecimientos de contenido traumático. Es como un mecanismo de defensa de nuestra mente,
-         Bloqueo de la información: se produce cuando una información nueva que llega a la memoria interfiere con otra que ya teníamos almacenada y la perdemos.

En esos casos, y como hábito,  podemos ejecutar actividades simples y divertidas para potenciar nuestra memoria:
-         Fomentar curiosidad, es decir tener interés por lo que nos rodea. Gracias a la curiosidad prestaremos más atención, preguntaremos sobre lo que nos interesa, leeremos más, etc. De esta forma estaremos activos e ilusionados y entrenamos nuestro cerebro. 
-         Es bueno hacer ejercicios que obliguen a fijar la atención, ya que la memoria y atención van unidas. Así por ejemplo, son muy buenos los ejercicios que consisten en buscar las diferencias, sopas de letras, crucigramas, ajedrez, etc.
-         Intentar recordar y aprender letras de canciones, poesías, autores de libros que nos gustan, nombre de obras de arte que nos interesan, etc.
-         Practicar la observación, por ejemplo contemplar un cuadro durante dos minutos y después intentar describirlo con todo detalle o intentar recordar detalles de la decoración de nuestra casa. Al principio es probable que cueste recordar algunas cosas, pero con el ejercicio continuado los progresos se hacen evidentes.
-         Realizar ejercicios que aumenten la concentración, como contar al revés desde 100 de uno en uno, después de tres en tres, de cinco en cinco, etc.
-         Potenciar las relaciones sociales para ejecitar el conversar, saber escuchar, la creatividad, el razonamiento.
En cualquier caso conviene aclarar que existen diferencias personales en la capacidad de memoria. Hay personas más motivadas hacia lo que aprenden, rinden más que aquellas que no tienen interés o que viven de forma más distraída los acontecimientos diarios.
Pero aún hay mas cosas interesantes. Científicos de los Institutos Gladstone, en San Francisco, California, dirigidos por Steve Finkbeiner, han descifrado como una importante proteína del cerebro llamada Arc regula la actividad de las neuronas, lo que proporciona pistas importantes para comprender la capacidad del cerebro para formar recuerdos duraderos.
 “Sabíamos que Arc está involucrada en la memoria a largo plazo, ya que los ratones que carecen de la proteína Arc pueden aprender nuevas tareas, pero no recordarlas al día siguiente”, dijo Finkbeiner, también profesor de Neurología y Fisiología en la Universidad de California, San Francisco (UCSF).
La mayoría de las sinapsis del cerebro humano no se forman durante su desarrollo temprano, mas bien suelen formarse, romperse o fortalecerse a lo largo de la vida de cada persona. Las más activas se fortalecen mediante un proceso que es esencial para la formación de nuevos recuerdos, pero que también es peligroso, ya que puede sobreestimular las neuronas y provocar ataques epilépticos.
Este proceso llamado escala homeostática, permite a las neuronas individuales fortalecer las nuevas conexiones sinápticas que permitieron formar recuerdos y al mismo tiempo protege a las neuronas de demasiada excitación. Los experimentos del equipo revelaron que Arc actuó como regulador maestro de todo el proceso fortaleciendo las conexiones sinápticas sin sobreestimulación y, por lo tanto, transformando el aprendizaje en recuerdos a largo plazo.
El estudio agrega, además, que la misma proteína puede ser un factor determinante en el autismo. Así mismo, otra investigación reciente encontró serias deficiencias de proteína Arc en el cerebro de pacientes con Alzheimer. Esta es una magnífica información  que nos permite alentar esperanzas sobre la posible cura, o al menos control , de tan terrible enfermedad. Ojalá asi sea.
Feliz semana!!