lunes, 14 de abril de 2014

La Soledad del Jefe

Fue el filósofo español Ortega y Gasset quien al hablar de la soledad, se expresó en los siguientes términos:
“<Cada cual vive por sí solo, lo que es igual, la vida es soledad, radical soledad>. Y aduzco como prueba el hecho de que el pensamiento que pienso, lo pienso yo solo <o yo en mi soledad>, y otro tanto sucede con lo que decido, con lo que quiero o lo que siento”.
Siendo muy joven escuché a una persona con un nivel alto de responsabilidad en una empresa trasnacional citar a Ortega y Gasset, quizás sin saberlo, al decir : “El jefe siempre está solo”.  En ese momento, no lo entendí ni compartí la sentencia. Mas bien pensé: estará solo él, porque a lo mejor no es un buen jefe.
Años después tuve la oportunidad de ejercer un puesto de responsabilidad similar y fue cuando entendí  perfectamente lo que este directivo quería decir. Generalmente se  necesita tiempo y perspectiva para asimilar y comprender lo que nos  sucede y lo que le sucede a los demás. Además es fundamental experimentarlo.
Por qué está solo el jefe? Acaso es tan torpe que no ha sabido rodearse de un buen equipo? Es un déspota que no trata bien a los trabajadores? Será que no le gusta delegar y quiere controlarlo absolutamente todo? No! Es necesario aclarar! Esta soledad no tiene nada que ver con el estilo directivo que el jefe haya decidido ejercer conscientemente.  No, es algo más. Se trata de un elemento consustancial al ejercicio de la toma de decisiones, al ejercicio de la responsabilidad directiva.
Aunque el jefe sea un modelo de dirección democrática y participativa  y se empeñe en establecer un clima de confianza con su gente, sigue siendo el JEFE, es decir, aquella persona que en última instancia es la que debe tomar una decisión. Y la toma de decisiones, con independencia del camino elegido para adoptarlas, es un ejercicio individual. Por lo tanto, sujeto a la posibilidad que los demás no la compartan.
Por eso, el jefe debe ejercer en soledad esa responsabilidad porque  su misión no es lograr  la comprensión ni el aplauso de su equipo. Si lo consigue, fantástico! pero ese no es su objetivo principal Lo ideal es que el jefe sea coherente y honesto consigo mismo fundamentalmente. Pues el que es honesto consigo mismo, tambien lo es a la fuerza con los demás porque no engañará a nadie.
La soledad del jefe solo la puede entender otro jefe. Asi de simple! Esto quiere decir que ese entendimiento vendrá de quienes hayan ejercido algun tipo de responsabilidad sobre una colectividad: el presidente de una comunidad de vecinos o de una asociación de padres,  por ejemplo. Resultaría muy educativo que todo el mundo pasase por algun tipo de responsabilidad directiva en algun momento de su vida. No sólo le enriquecería  la experiencia vital  sino que se haría mas tolerante ante las actitudes de otros jefes y tambien de los empleados.
Como sugerencia a quien es jefe, es buscar el lado bueno a la soledad inherente a su cargo.  De vez en cuando hay que sentarse tranquilamente, alejado de todos y de todo y conversar con uno mismo para fortalecer la coherencia con nuestros principios y valores, y con nuestro comportamiento hacia los demás. La soledad ayuda a conocerse y conocer a los demás, a reflexionar y meditar las cosas o simplemente a descansar y disfrutar del «estar solo».

Hasta pronto!!

Fuente: Mabela Casal. Corresponsal en LUOU, feb 2013