lunes, 27 de mayo de 2013


Es peligroso el mercurio que tienen los bombillos ahorradores de energía?

       Hace pocas semanas el gobierno de Venezuela habló de reemplazar 30 millones de lámparas (bombillos) incandescentes por lámparas fluorescentes compactas, LFC, o bombillos ahorradores como se les conoce popularmente, con el fin de reducir la escasez de energía eléctrica. Este reemplazo, además de cumplir ese propósito, tendrá un  impacto ecológico positivo, pues contribuye a reducir el consumo de energía proveniente de combustibles fósiles.
         Cambios como ese, usando LFC, se ejecutan desde hace varios años en casi todos los paises del mundo. Por ejemplo, la Unión Europea estableció un programa para la eliminación progresiva de lámparas incandescentes entre los años 2009 y 2012. Debían ser sustituidas por lámparas incandescentes de tecnología avanzada, por LFC y por lámparas LED.
Pero (siempre hay un pero), a estos cambios les acompaña siempre el temor por el impacto negativo que pueden causar las LFC a la salud y al ambiente. La razón es que todas las lámparas fluorescentes contienen mercurio! Eso incluye a las LFC. Que broma no? 
      Hasta ahora no ha sido técnicamente posible eliminar totalmente el mercurio en las lámparas fluorescentes. Eso si, se ha venido mejorando y las investigaciones continúan para tener una LFC libre de mercurio. Hoy día contienen 5 mg de este metal, la mitad de lo que contenían hace 5 años. Entonces hay razones para ser optimistas con las futuras versiones.
Por qué nos preocupa el mercurio? Si llegamos a tragar mercurio, el cuerpo retiene solo una milésima de lo ingerido. Todo lo demás es eliminado a través de la orina y las heces. Ah, pero si tragamos mucho, esa milésima podría ser fatal.
Si se inhala los vapores, estos son absorbidos por los pulmones. Y de allí pasa a los riñones y al sistema nervioso central. Se sabe que en trabajadores con exposición prolongada a vapores de mercurio, tienen un alto riesgo de sufrir problemas con su sistema nervioso tales como pérdida de memoria, insomnio, angustia, fatiga y manos temblorosas. Muchos de ellos se enferman de los riñones
Que pasa cuando se rompe una lámpara fluorescente?  Asumiendo que todo su contenido de mercurio se derrame, en una habitación promedio de la casa, la concentración podría subir a 100 microgramos por metro cúbico. Esto supera los límites establecidos por instituciones como EPA en Estados Unidos. Pero ojo! Estos límites buscan garantizar la salud y el ambiente apropiado a personas expuestas a inhalaciones muy prolongadas en el tiempo, por ejemplo, aquellos que trabajan en las fábricas de estas lámparas. Son valores muy conservadores. Y es bueno que sean así!
            Si al romperse el bombillo y se evapora todo el mercurio dentro de la lámpara, en un santiamén se produce una alta concentración de vapores en el aire de la habitación. Pero como es un metal poco volátil, su vapor se condensará casi de inmediato, reduciéndose su concentración en el aire muy rápidamente. Por tanto, el tiempo de exposición a la inhalación es muy breve. Menos mal!
Esa condensación será sobre las distintas superficies en esa sala: paredes, objetos, muebles, partículas de polvo, juguetes, etc. Si no hay una buena ventilación y no se hace una buena limpieza el mercurio permanecerá en el área. Eso significa para los niños mayor riesgo de ingestión al llevarse a la boca juguetes o las manos llenas de polvo.
            Significa que es muy riesgoso usar LFC en casa? La situación no es para entrar en pánico! Hay muchos laboratorios que han investigado sobre el tema. Citemos uno, el Comité Científico sobre Riesgos Ambientales y de Salud (SCHER por sus siglas en inglés) es un instituto que asesora a la Unión Europea sobre el estudio de problemas  como este. En base a los resultados obtenidos en sus pruebas  SCHER considera,
·       En adultos,  los daños por ingestión o inhalación  ante la rotura accidental de una LFC son de muy baja probabilidad.
·       En cuanto a los niños aun no hay estadística suficiente para tener conclusiones concretas, pero hasta ahora no se ha detectado casos que hagan temer por daños graves a la salud,

Lo que SCHER si enfatiza es “que debe proveerse al público de instrucciones específicas para limpiar el Hg y de información de cómo proteger a los niños en esas situaciones”

            Y que hay del impacto ambiental? Se estima que anualmente los fenómenos naturales (erupciones volcánicas, erosión de rocas, etc.) expulsan al ambiente entre 1400 a 2300 toneladas de Hg. Las actividades humanas, la minería principalmente, son causantes de una emisión anual al ambiente entre 2000 a 3400 toneladas. Eso da un total estimado entre 3400 a 5700 toneladas por año.
 Si tuviésemos un inventario global de 20 mil millones de LFC (algo mas de dos por cada habitante en todo el mundo que a lo mejor alcanzaremos en 10 o mas años), que llegaran a romperse cada año sin recuperar una pizca, por 5 mg en cada unidad daría un total de 100 toneladas de Hg al ambiente. Eso representa entre 1.8 a 9.0 por ciento de lo que nuestro sufrido planeta ya recibe. Es una cifra bajísima pero no es para desdeñarla.
Lo que si es necesario es que los gobiernos en todos los paises se dediquen  no solo a apoyar los planes de imponer el uso de LFC como una opción para ahorrar energía, también es importante establecer centros de recolección y reciclaje de tales lámparas y educar a la sociedad de cómo protegerse ante escapes accidentales del mercurio.

Lo cierto es que las expectativas son positivas. Como recomendaciones a seguir, SCHER ante los resultados obtenidos en sus investigaciones concluye que:

“Las lámparas fluorescentes compactas, con todo su contenido de mercurio, representan un beneficio ambiental neto al compararlas con el uso  de otros tipos de lámparas”

Así amigos lectores, les recomiendo tener confianza en el uso de este tipo de bombillas en sus hogares. Hará falta aprender como reducir riesgos con su mercurio pero nos ayudarán a conservar nuestro planeta

 Hasta la próxima!!