jueves, 26 de noviembre de 2015

A los niños también les afecta las crisis de los adultos

               Ante la ya persistente sucesión de hechos lamentables que nos golpean moral y emocionalmente no solo a nivel  personal, sino también a nivel regional y mundial, surge una gran preocupación: ¿cómo afectan estos hechos a los niños? La respuesta no es sencilla. Es necesario enfocar el problema desde los distintos ángulos según las circunstancias que les toca vivir a los pequeños. Pero los adultos tenemos la obligación de filtrar los impactos de una cruda realidad, para evitar en lo posible daños graves y permanentes en las mentes infantiles. Con este propósito publicamos un artículo cuya lectura nos puede servir de guía.


            La familia, como célula de la sociedad, aspira siempre mantener un ambiente de paz y armonía, como forma de lograr una calidad de vida que proporcione tranquilidad y comodidad a todos sus miembros. Y cada familia concentra este anhelo especialmente en sus niños, procurando que éstos tengan un desarrollo sano y adecuado para cuando les toque ser adultos, y continúen con la preservación de la especie humana.
Lamentablemente la sociedad humana siempre ha tenido que encarar situaciones de crisis, de conflictos y de fuertes cambios en el transcurrir de los años. Guerra, pobreza, gobiernos dictatoriales, desastres naturales, enfermedades, etc., son muchas y diversas las causas que han dado origen a infinidad de crisis. Y ellas afectan muy seriamente a todos los miembros de la sociedad, sobre todo a los niños ¿Cómo protegerles? Esta es una de las más angustiantes inquietudes que se vive en situaciones de crisis. Veamos.
Los niños también se afectan con lo que afecta a sus padres. Si éstos están nerviosos, asustados, molestos o alterados, también lo estarán los niños.  Es por ello que es muy importante para los padres, y para todos los adultos en el hogar, mantener siempre una actitud de calma y cordura evitando al hablar, transmitir a los pequeños mensajes que les pueda afectar y asustar.
           No bajar la guardia es muy importante. “Los padres son los primeros amortiguadores de los impactos del mundo externo. Una de las cosas que los niños necesitan, y les da tranquilidad,  es que los padres los pueden proteger del mundo. Un niño de 4 – 5 años necesita sentir que su papá y su mamá son los más poderosos”. Evitar que se sientan vulnerables, angustiados, porque si aparece la angustia aparecen las pesadillas, los trastornos de sueño, las peleas con otros niños, los problemas en la escuela... “Un niño cuando está muy angustiado no puede jugar, ni prestarle atención a las matemáticas porque está pensando en cómo va a vivir su familia”
            Hay que evitar, al máximo posible, actitudes violentas frente a los niños. Eso no solo los asusta, también les transmite una percepción errónea de cómo reaccionar y actuar ante conflictos o diferencias con otras personas.  No debe olvidarse que los niños son como “esponjas”, absorben y aprenden de sus padres y familiares cercanos, la manera como éstos actúan ante determinadas situaciones. Sus padres son sus modelos.
            Una herramienta fundamental, gratuita y fortificante, para mantener la armonía en casa “A los hijos hay que darles explicaciones pero también, afecto: hacer entender al niño que es querido, que el amor sigue intacto, y proteger el espacio vital en la familia”.
            Ignorar lo que pasa no evita lo que pasa.  Los niños se dan cuenta de lo que sucede a su alrededor. Ocultándoles como es la situación en que se vive, no impide que sufran las consecuencias de la misma. Hablar con los hijos, explicar lo que está pasando, es esencial. Pero, la información debe matizarse con prudencia. La realidad se ha poner siempre al alcance de la comprensión de los niños, evitando dramas excesivos. Hay que encontrar el punto adecuado para no sobrecargarlos. No es lo mismo los primeros cinco años de vida, en los que los niños tienen una relación más complicada entre realidad y fantasía, que uno entre 9 y 12.
Es muy importante que el niño sienta seguridad y confianza porque sus padres están allí para protegerlo.
Algunas sugerencias de cómo tratarles en momentos de crisis:
1.    No hablar de violencia delante de ellos.
2.    Contarles cuentos sobre la paz, la amistad, la tolerancia y el amor. En internet  pueden conseguirse muchas publicaciones al respecto.
3.    Evitar emitir juicios de valor, a menos que sean en defensa de la justicia, la paz, el respeto y la tolerancia. Hay que modelar los valores y respetar las diferencias aunque no las entendamos.
4.    Darles mucha seguridad de que se les protege y cuida, abrazándoles  y diciéndoles cuanto se les quiere.
5.    Invitarlos a dibujar, o jugar, con temas de su interés.
6.    En momentos críticos o de emergencias, abrazarlo y distraerle viendo hacia arriba (o hablar de algo reciente que les agradó), para interrumpir la alteración emocional. O si es más grandecito, pedirle que borre de su mente la situación que lo asusta. Eso le calmará.
7.    Realizar con ellos actividades que los mantenga fuera de situaciones de crisis o caos.
Las sociedades que aman y ayudan a sus hijos, contribuyen con la Cultura de Paz

Hasta pronto!!



Tomado de:
 lavanguardia.com, julio 2012 

mininogeniopadres.blogspot,com, febrero 2014