lunes, 20 de abril de 2015

Lo que Hace Feliz a la Gente

          Los seres humanos somos inquietos por naturaleza. Y la búsqueda de la felicidad nos pone aún más inquietos. Siempre andamos tras una nueva aventura, con el permanente deseo  de ir progresando a lo largo de la vida y buscando con gran vehemencia “aquel sitio donde la grama esté más verde”.
Esa eterna búsqueda se puede traducir en algo encomiable, si enfocamos nuestros esfuerzos para tener más satisfacciones y ser más felices. Pero también es conveniente no confundirse y malgastar nuestras energías para seguir por caminos inútiles.
Nuestro rango de felicidad
Hoy día los psicólogos aplican una sencilla ecuación para “medir” la felicidad:
F=S+N+V
Donde F= felicidad
S= Set Point (Punto de Arrancada)
Quizás un 50% de nuestra felicidad y de las satisfacciones en la vida se fundamentan en el aspecto genético. Hay personas que por naturaleza, ya desde que nacen, tienen un carácter más alegre que otros. Eso está fuera de nuestro control y es lo que podemos llamar “punto de arrancada”. Más bien debe considerarse un “rango de arrancada”, en el que oscilamos frecuentemente del extremo superior al inferior.
N=Condiciones naturales
Cada uno de nosotros tenemos cosas que no podemos cambiar (o quizás muy poco): raza, género, fortaleza física, belleza, etc. Contrario a lo que muchos piensan, estas condiciones no afectan nuestra felicidad tanto como se cree. Somos sensibles a los cambios que ocurren en nuestras vidas, a aquellos que ocasionan  pequeños desvíos dentro de nuestro rango de arrancada. A veces somos un poco más felices, otras veces menos. Pero más pronto de lo que se piensa nos habituamos a esos cambios, y la aguja regresa al cero en nuestra balanza de la felicidad. Eso explica muchas cosas que a veces nos parecen increíbles, como que el ganador del primer premio de la lotería o aquel que quedó paralítico a causa de un accidente, regresen en menos de un año a los niveles de felicidad que tenían antes de sus respectivos incidentes.
V=Condiciones Voluntarias
A diferencias de las condiciones naturales, las voluntarias son aquellas cosas que podemos escoger: relaciones interpersonales, empleo, aficiones, ubicación, etc. Estas cosas tienen mayor impacto en nuestra felicidad porque son menos susceptibles al impacto de la adaptación.
Por tanto, la clave para encontrar donde está más verde la grama es concentrarse en las cosas apropiadas – aquellas que realmente te harán más feliz – en lugar de malgastar tu energía persiguiendo un espejismo.
Numerosos estudios han detectado cuales son los factores que más se correlacionan con un mayor grado de felicidad. Pero entiéndase bien, son factores que se correlacionan con una felicidad mayor, pero no necesariamente causan felicidad. En este grupo destacan  ocho aspectos que comúnmente asociamos con las subidas o bajadas de felicidad en nuestras vidas.
·      Dinero. Esto luce sumamente antipático, pero está demostrado que existe un valor límite del ingreso que por debajo del cual se tiende a la infelicidad. Cuando está en su valor se es feliz. Por encima de ese valor la felicidad no aumenta aunque el ingreso sea mayor. Ese límite puede variar entre las distintas sociedades, por ejemplo, para Estados Unidos es de $ 75,000 anuales.
·  Acumular vivencias es preferible a la adquisición de bienes materiales. Apartando la casa, que es una necesidad básica, disfrutar de un viaje, o vacaciones, hace más feliz que comprar más bienes materiales.
·         Ayudar a otras personas y ser caritativo.
·       Vivir cerca del lugar donde trabaja.  Poseer una mansión en un suburbio lejano no compensa el tiempo en trasladarse diariamente al trabajo.
·      Ser viejo. Por razones que aún no conocen los investigadores, a medida que se envejece el cerebro se siente más feliz.
·   Tener un trabajo satisfactorio. Cuando se tiene un trabajo exigente pero no agobiante, con metas claras, con reconocimiento sincero y directo, con control apropiado, no hace falta angustiarse pensando en otro empleo mejor.
·         Buenas relaciones familiares y sociales.
·        Sexo monógamo y con regularidad.
Puedes coincidir o discrepar con varios aspectos de ese listado, pero lo importante es no olvidar que la felicidad depende de nuestra actitud  y del placer que sentimos cuando disfrutamos de las pequeñas cosas que nos ofrece la vida.  Conozco personas con los empleos más incómodos del mundo  y viviendo en los lugares más apartados, y a pesar de ello son felices. Disfrutan de un buen libro, de una comida sabrosa, de la belleza y frescura del paisaje que les rodea. En lugar de concentrarse en lo que no tienen, con un gran sentido de gratitud, disfrutan de las cosas buenas que la vida les ofrece.
Hasta pronto!!


Fuente: http://www.artofmanliness.com/