viernes, 16 de enero de 2015

Menos fármacos y más amor

“Menos fármacos y más paseos por el bosque”, expresó el Dr. Francisco Barnosell, especialista en neurofisiología clínica, en la conferencia: “Otra medicina es posible”, donde dio prioridad al amor incondicional en el trato con los pacientes.
Es muy frecuente pensar que los medicamentos son la única alternativa para curar. En la actualidad, el consumo de fármacos en España es altamente significativo y muchas personas carecen de información de su ingesta y de sus posibles efectos adversos.
Existen varias herramientas para contrarrestar la farmacodependencia:
·         Cambiar el concepto de uno mismo.
·         Enfocarse como un ser único, provisto de valiosas cualidades.
·         Replantearse la vida con una visión más amplia.
·         Reconocer y desarrollar los propios talentos.
·         Rodearse de sonrisas.
·         Disfrutar de la belleza de la naturaleza.
Los antidepresivos, ansiolíticos e hipnóticos no solucionan el problema de raíz, aseguran los especialistas. “Eliminan los síntomas: la ansiedad, el insomnio, el nerviosismo, el malestar… pero el problema sigue estando ahí”.
¿Por qué sigue el problema estando ahí?
Porque es un estado mental el que hay que sanar y la salud de la persona está íntimamente asociada a la imagen que tiene de sí misma, por tanto la manera de pensar se manifiesta en este estado.
Por otro lado, los medios de comunicación difunden gran cantidad de contenidos sobre enfermedades y esto termina siendo un foco de propagación del temor en la audiencia que en muchos casos conlleva a la automedicación. Según el periodista Miguel Jara, escritor especializado en la investigación de temas relacionados con la salud y la ecología, en su libro, La salud que viene, “no hay inversión publicitaria más rentable que la promoción de la enfermedad y menciona el marketing del miedo que se infunde en la sociedad y que pretende paralizar la salud con los estímulos que aquella recibe”. El temor es un enemigo del progreso en todos los ámbitos.
El uso de fármacos produce cambios en el cuerpo por la creencia o la fe de la persona en los mismos.
Consideremos el efecto placebo: la persona ingiere una píldora creyendo que esto le traerá salud y curación; pero como lo que se ingiere es una sustancia inocua, se comprueba que fue la influencia de su pensamiento que alteró su estado de salud. Un buen pensamiento y una confianza radical en la consciencia divina puede restaurar la salud y otras circunstancias de la vida.
Mary Baker Eddy, autora del siglo XIX, investigó y escribió sobre la relación entre la salud y la espiritualidad. Ella descubrió el vínculo entre el temor y la enfermedad de esa manera: “Sé el portero a la puerta del pensamiento. Admitiendo sólo las conclusiones que deseas que se realicen en resultados corporales, te controlarás a ti mismo. Cuando esté presente la condición que tú dices induce la enfermedad, ya sea aire, ejercicio, herencia, contagio o accidente, desempeña entonces tu oficio de portero y deja afuera estos pensamientos y temores malsanos”.
Esto lleva a pensar que la curación va más allá del cuerpo y enfoca a la salud como un estado o condición de la Mente. Cuando alguien quiere llegar a su verdadero ser y origen, puede descubrir que la presencia y la acción de lo divino traen la sanación.
La mejor manera para encontrar la salud es encauzando el pensamiento hacia el Amor espiritual que lo llena todo y te conduce a una vida más saludable.

Hasta pronto!!

Fuente: María Damiani en www.saludyalegria.org