lunes, 29 de septiembre de 2014

Intolerancia Alimentaria, un problema cada día más común

Test de Intolerancia Alimentaria

“Uno no es lo que come, es lo que puede digerir y absorber”

         La intolerancia alimentaria aparece cuando hay una mala absorción de los alimentos ingeridos. El tracto digestivo mide unos 10 m, con un área como del tamaño de un campo de futbol de salón.  En su interior viven billones de bacterias intestinales, la llamada flora intestinal, que se encarga de descomponer los alimentos en nutrientes mas pequeños, aptos para la correcta nutrición del organismo. Es muy importante para nuestra salud tener una flora intestinal fuerte. Esta se debilita y se puede perder por muchos factores, siendo los más comunes::
·         Un prolongado período de estrés continuo
·         Tomar antibióticos durante una semana o más, por una infección
·         Tomar medicamentos para tratar una enfermedad crónica
·         Una alimentación inadecuada
El intestino es un órgano poroso, con tramos para absorber diferentes tipos de nutrientes. Cada uno de estos tramos tiene poros en la pared intestinal de distinto tamaño. Por ejemplo, cuando comemos carne, tal y como la ingerimos no es apta para nutrirnos, se necesita descomponer pasando primero por las enzimas digestivas de la saliva, luego el ácido clorhídrico del estómago la deshace. Posteriormente llega al primer tramo del intestino, el duodeno, y ese bolo alimenticio se mezcla allí con la flora intestinal de la zona, las enzimas pancreáticas y las enzimas biliares que le irán descomponiendo y transformándolo en moléculas más pequeñas. Cuando tienen el tamaño apropiado para pasar por el poro con dimensión similar,  es el momento cuando la carne es apta para la nutrición, no antes.
Cuando nos falta la flora intestinal, el intestino se irrita. Y al irritarse, el poro se hace más grande, lo que facilita que los alimentos mal digeridos pasen al torrente sanguíneo en forma “tóxica”. Las consecuencias son una serie de síntomas digestivos como gases, hinchazón abdominal, digestiones pesadas, estreñimiento, diarrea, etc.
Hay personas que no tienen estos síntomas y creen que todo lo que comen les sienta bien pero, por ejemplo, pueden tener problemas respiratorios como el asma, dermatitis, psoriasis, depresiones, acné, dolores articulares, síndrome de fatiga crónica, cansancio y muchas otras enfermedades mal diagnosticadas. Es posible que la raiz de esos problemas sean toxinas circulando por la sangre, que están ahí por la absorción de alimentos mal digeridos.

No es lo mismo una alergia alimentaria que una intolerancia

Las alergias se manifiestan rápidamente, poco tiempo o inmediatamente después de haber ingerido algo que nos va mal.  Participan las Inmunoglobulinas del tipo E, IgE, que son las encargadas de interceptar al producto “agresor” y liberar histamina para neutralizarlo. Esta es la causa de síntomas propios de la alergia: sarpullidos en la piel, rinitis, fiebre del heno, hinchazón de la cara o de la garganta, etc.
En las intolerancias alimentarias participan las Inmunoglobulinas del tipo G, IgG. Los síntomas son retardados, pueden aparecer entre 1 hora y tres días después de haber ingerido un alimento,  y son acumulativas. Por eso es tan difícil de diagnosticarlas en la observación.
Los síntomas que se padecen son muy difusos, nos pasa algo, no nos encontramos mal, pero tampoco estamos bien. La mayoría de las veces no lo identificamos con algo que hemos comido, porque cada vez que nos sentamos a la mesa ingerimos varios alimentos distintos a la vez y es muy difícil saber que es lo que nos ha caido mal.
Existe el Test de Intolerancia Alimentaria que permite ver la salud de nuestro intestino, detectar la cantidad de flora intestinal que tenemos, verificar si existe un síndrome de permeabilidad intestinal y cuales son los alimentos que nos perjudican y en que grado. Este test se hace con electro acunpuntura, con él se mide la energía del meridiano del intestino, grueso o delgado, y se compara con 193 sustancias entre los que se encuentran alimentos, aditivos, conservantes, sustancias que respiramos (polvos, distintos pólenes, tejidos). Con estos datos se programa una nueva pauta alimentaria y un tratamiento para mejorar la salud del intestino. Los síntomas nromalmente desaparecen entre los seis meses a un año, desde el inicio del tratamiento.

Hasta pronto!!

Fuente: Silvia Ribera. http://amatusalud.es/blog/